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Cotización a la Seguridad Social, quién paga qué y cuánto

Cotización a la Seguridad Social en 2026: quién paga qué, los tipos del trabajador y de la empresa, el tope del ejercicio y la cuota de solidaridad.

De tu nómina salen dos descuentos y solo uno de los dos es un impuesto. El otro es la cotización a la Seguridad Social, y funciona con una lógica completamente distinta a la del IRPF que conviene no mezclar.

No es un impuesto, es una aportación con contrapartida

El IRPF va a la caja común del Estado y financia lo que decidan los presupuestos. La cotización a la Seguridad Social va a un sistema del que tú eres beneficiario: de lo cotizado salen tu prestación por desempleo, tu incapacidad temporal y tu pensión de jubilación.

Esa diferencia tiene una consecuencia práctica. Cotizar poco no es un ahorro, es una renuncia diferida. Lo que dejas de aportar hoy lo dejas de cobrar después, porque las prestaciones se calculan sobre las bases cotizadas y no sobre lo que ganaste.

Los dos que cotizan sobre la misma base

Sobre una única cantidad, la base de cotización, aportan dos partes distintas.

El trabajador pone un 6,50 por ciento en un contrato indefinido ordinario, desglosado en un 4,70 de contingencias comunes, un 1,65 que agrupa desempleo, Fondo de Garantía Salarial y formación profesional, y un 0,15 del Mecanismo de Equidad Intergeneracional. Este es el que ves en tu nómina.

La empresa pone alrededor de un 32 por ciento adicional. Y aquí está el punto que más confusión genera: ese dinero no sale de tu bruto, se suma por encima. No es parte de tu salario ni te lo están quitando, es un coste adicional del puesto que no aparece en ningún sitio de tu recibo.

Sobre qué cantidad se aplican esos porcentajes lo explicamos en qué es la base de cotización, porque no es exactamente tu sueldo mensual.

El tope, que cambia las reglas a partir de cierto sueldo

La cotización no crece indefinidamente. Existe una base máxima que en 2026 está en 5.101,20 euros al mes, y por encima de ella se deja de cotizar de forma ordinaria.

El efecto es contraintuitivo. Dos personas que ganan 70.000 y 200.000 euros pagan prácticamente la misma cuota ordinaria de Seguridad Social, y generan prácticamente el mismo derecho a pensión. La progresividad del sistema español vive en el IRPF, no en la cotización.

La cuota de solidaridad

Sobre el exceso que supera el tope sí se aplica algo, aunque distinto. Se llama cuota de solidaridad y funciona por tramos crecientes sobre esa parte que antes quedaba libre. La pagan a la vez el trabajador y la empresa, en proporciones muy inferiores a la cotización ordinaria.

Tiene una particularidad que conviene saber: no genera derechos adicionales. Es una aportación al sostenimiento del sistema, no una cotización que engorde tu futura pensión. Quien la paga aporta más y no recibe más por ello.

Qué no cotiza

No todo lo que te paga la empresa entra en la base. Quedan fuera, dentro de los límites que fija la norma, las dietas y gastos de locomoción, las indemnizaciones por traslado o despido, y algunos conceptos de acción social. Por encima de esos límites, sí cotizan.

Esta es una de las razones por las que dos personas con el mismo bruto pueden tener bases distintas, junto con el grupo de cotización, que depende de la categoría profesional, y el tipo de contrato, que cambia los porcentajes de desempleo y penaliza la temporalidad.

La única conexión con el IRPF

Las dos cosas se calculan por separado, pero se tocan en un punto. Tus cotizaciones son gasto deducible en el IRPF, es decir, se restan de tu rendimiento íntegro antes de calcular la base sobre la que se aplica la escala del impuesto.

Cotizar más, por tanto, reduce ligeramente lo que pagas de IRPF. Ese encadenamiento es parte de por qué el cálculo de una nómina tiene tantos pasos y por qué no se puede estimar a ojo con una regla de tres.

Lo mismo en toda España

Conviene cerrar con esto porque es la confusión más frecuente en el norte. La Seguridad Social es competencia del Estado, así que sus bases, sus topes y sus tipos son idénticos en Bilbao, en Pamplona, en Sevilla y en Las Palmas.

Lo único que cambia en Navarra y en los tres territorios vascos es el IRPF. Un trabajador de Bilbao y uno de Sevilla con el mismo bruto cotizan exactamente la misma cantidad y generan exactamente los mismos derechos.

Qué te da a cambio

Conviene poner cifras al concepto de contrapartida, porque es lo que separa una cotización de un impuesto.

De tu 6,50 por ciento, el 4,70 va a contingencias comunes, que es la partida de la que salen la incapacidad temporal y la jubilación. El 1,55 va a desempleo, el 0,10 a formación profesional y el 0,15 restante al Mecanismo de Equidad Intergeneracional, un fondo de reserva creado para sostener las pensiones cuando se jubilen las generaciones más numerosas.

La prestación por desempleo se calcula sobre la media de tus bases de cotización de los últimos 180 días, y la pensión de jubilación sobre un periodo mucho más largo. Por eso cotizar por la base mínima durante años tiene un coste diferido que no se ve en la nómina: reduce las dos cosas.

Y qué no te da

La cuota de solidaridad es la excepción y merece decirse claro. Se paga, no genera derechos adicionales y existe para sostener el sistema. Quien la abona aporta más y no cobrará más por ello.

El simulador desglosa lo que la empresa paga por encima de tu bruto.

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