Cómo se calcula el sueldo neto paso a paso
Del bruto del contrato al dinero que llega a tu cuenta hay dos descuentos y unas cuantas reglas. Te los explicamos con números reales y fuentes oficiales.
Entre la cifra que firmaste en el contrato y la que aparece en tu cuenta cada mes hay una distancia que ronda el veinticinco por ciento. No es un error ni un abuso, son dos descuentos con nombre y apellidos. Este artículo los desmonta uno a uno.
Los dos descuentos
Tu nómina resta dos conceptos del bruto, y solo dos.
El primero es tu cotización a la Seguridad Social, que en el caso de un contrato indefinido ordinario suma un 6,50 por ciento. Ese porcentaje no es un número redondo caído del cielo, sino la suma de tres cosas: un 4,70 por contingencias comunes, un 1,65 que agrupa desempleo, Fogasa y formación profesional, y un 0,15 del Mecanismo de Equidad Intergeneracional.
El segundo es la retención de IRPF, y aquí está el malentendido más común de todos. La retención no es un impuesto que pagues: es un anticipo del impuesto que te va a corresponder. Tu empresa lo calcula, te lo descuenta y lo ingresa en Hacienda en tu nombre a lo largo del año.
Sobre qué se aplica cada uno
La Seguridad Social no cotiza sobre tu sueldo entero si ganas mucho. Existe una base máxima de cotización que en 2026 está en 5.101,20 euros mensuales. Por debajo de esa cifra cotizas sobre tu bruto real. Por encima, el exceso deja de cotizar de forma ordinaria y genera una cuota distinta, llamada cuota de solidaridad, que se aplica por tramos y va creciendo.
Esto tiene una consecuencia práctica que sorprende a mucha gente. A partir de cierto sueldo, subir el bruto casi no aumenta lo que pagas de Seguridad Social, pero sí aumenta, y bastante, lo que pagas de IRPF. Si quieres verlo en tu caso concreto, la base de cotización tiene su propio artículo con las cifras del ejercicio.
El IRPF, en cambio, se aplica sobre todo el devengado sin ningún tope.
Cómo sale el porcentaje de retención
Aquí es donde España se parte en dos sistemas distintos.
En territorio común, la retención no sale de una tabla sino de un cálculo que describe el artículo 82 del Reglamento del IRPF. El procedimiento, resumido, es este. Se toma tu rendimiento íntegro anual y se le restan los gastos deducibles, que son tu cotización a la Seguridad Social más 2.000 euros de otros gastos. Al resultado se le aplica, si procede, la reducción por obtención de rendimientos del trabajo, que beneficia sobre todo a los sueldos bajos. Sobre esa base se aplica la escala de gravamen, que va del 19 al 47 por ciento por tramos. A la cuota obtenida se le resta la cuota que correspondería a tu mínimo personal y familiar. Y lo que queda, dividido entre tu bruto anual, es tu tipo de retención.
En territorio foral el sistema es otro. Navarra, por ejemplo, publica una tabla de doble entrada por sueldo bruto anual y número de hijos, y el tipo que encuentras ahí se aplica plano sobre todo lo devengado. No hay cálculo intermedio. Los tres territorios vascos tienen a su vez sus propias normas. Si tributas en alguno de los cuatro, el IRPF foral funciona de otra manera y conviene saberlo antes de fiarte de cualquier calculadora.
El límite por debajo del cual no se retiene nada
Hay una regla que casi ninguna calculadora aplica y que cambia el resultado por completo en los sueldos bajos. El artículo 81 del Reglamento fija unos límites excluyentes de la obligación de retener. Por debajo de esos importes, que dependen de tu situación familiar y se mueven con el salario mínimo, la empresa sencillamente no practica retención, aunque el cálculo aritmético diera un porcentaje positivo.
Esto explica que una nómina de dieciséis mil euros brutos pueda no llevar ni un euro de IRPF mientras que una de dieciocho mil sí lo lleve.
Doce pagas o catorce
Esta pregunta tiene una respuesta corta y aburrida. Al año cobras exactamente lo mismo.
Lo que cambia es el reparto. Con catorce pagas cobras doce nóminas ordinarias y dos extras en los meses que marque tu convenio. Con doce, esas dos extras van prorrateadas, es decir, repartidas en doceavas partes dentro de cada nómina, que por eso sale más alta. El total devengado, el total cotizado y el total retenido son idénticos en los dos casos.
Lo que la nómina no te enseña
Falta un tercer pago que existe pero que no aparece en tu recibo: el que hace tu empresa. Sobre la misma base sobre la que tú cotizas el 6,50 por ciento, la empresa cotiza alrededor de un 32 por ciento más, que no sale de tu bruto sino que se suma por encima.
Es decir, un sueldo de treinta mil euros brutos le cuesta a la empresa cerca de treinta y nueve mil seiscientos. Esa diferencia es invisible en la nómina y suele ser la parte que más sorprende cuando alguien la ve por primera vez.
Mete tu bruto y mira lo que te queda cada mes.
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